Berta Cáceres: una flor cortada no detiene la primavera

Internacional
La trágica muerte de la líder indígena y medioambiental hondureña nos recuerda la urgencia de seguir trabajando por un continente más justo y menos desigual.

El pasado 3 de marzo, la comunidad hondureña despertó con terribles noticias: Berta Cáceres, líder indígena y reconocida activista medioambiental, había sido asesinada.

Aproximadamente a las 01:00 de la madrugada de ese jueves, desconocidos ingresaron por la fuerza a la residencia de Cáceres, quien obtuvo en 2015 el premio Goldman, entregado anualmente a defensores de la naturaleza y el medio ambiente.

Como consigna Telesur, la también coordinadora del Consejo de Pueblos Indígenas de Honduras (Copinh) había denunciado hace una semana en conferencia de prensa que cuatro dirigentes de su comunidad habían sido asesinados, mientras otros habían recibido amenazas.

/ goldmanprize.org

foto: goldmanprize.org

“Desde que comenzó su lucha al frente del pueblo lenca para oponerse a la construcción de la represa Agua Zarca en Honduras, sus enemigos prometieron violarla, lincharla, secuestrar a sus hijas, atacar a su madre. La promesa de hacerle daño finalmente se cumplió”, escribió sobre su muerte el diario colombiano El Espectador.

Para los Lenca, el principal pueblo originario hondureño, las mujeres son las guardianas de los ríos, donde habitan los espíritus femeninos. Un rol que Berta Cáceres aprendió desde pequeña junto a su madre. “Crecí en un hogar dirigido sólo por mi mamá y desde temprano ella trabajó en la defensa de los derechos humanos (…) A mi madre le tocó vivir dictaduras, golpes de Estado, y hasta hoy en día me motiva para continuar con esta lucha”, declaró hace unos meses a BBC Mundo, medio que no duda en calificarla como “la activista que le torció la mano al Banco Mundial y a China“.

Esto, ya que el proyecto Agua Zarca, que se realizaría en el Río Gualcarque, involucraba la participación de la compañía estatal china Sinohydro, el constructor más grande de represas a nivel mundial, junto a la  Corporación Financiera Internacional, institución del Banco Mundial que invierte en el sector privado. Ambas entidades se retiraron de la iniciativa en 2013 gracias a la campaña, que costó la vida a tres líderes indígenas.

Berta Cáceres 02

Agua Zarca, actualmente detenida, “hubiera significado desplazamientos y hubiera impedido a la comunidad desarrollar sus actividades agrícolas. No sólo se privatiza el río sino varios kilómetros a la redonda“, dijo Cáceres a BBC, agregando que aún existe la posibilidad de que se construya en otro punto del Gualcarque, y que además hay otro proyecto para el río Cangel, que le significaron nuevas amenazas.

Amenazas que, pese a que la dirigenta contaba con protección, terminaron por cumplirse. Su muerte fue lamentada tanto a nivel nacional como internacional. El premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, junto con expresar su tristeza por el asesinato, aseguró a CNN que “esto se hace con total impunidad de un gobierno que aparentemente parece democrático pero es una dictadura absoluta”. Por su parte la Fundación Ambiental Goldman manifestó que Cáceres “fue una valiente heroína del medio ambiente. Ella entendía los riesgos que tenía su trabajo, pero siguió al frente de su comunidad con increíble fuerza y convicción”, subrayaron.

La labor de esta mujer extraordinaria se conecta con varias de las metas perseguidas por la ONU con sus Objetivos de Desarrollo Sostenible: la garantía de acceso al agua y saneamiento, a una energía limpia y asequible, a vivir en ciudades y comunidades sostenibles; promoviendo el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, combatiendo los efectos del cambio climático y, en definitiva, por la paz y la justicia.

Podrán cortar las flores, pero no detendrán la primavera“, rezaba una clásica frase del Chile de los ’80. Hoy más que nunca debemos mantener viva la voz y la lucha de Berta, tal como señala la abogada Nancy Tapias en un testimonio escrito para El PaísRecordar su vida como una inspiración y una invitación a cambiar nuestro continente, a superar la pobreza y a construir un mundo donde la desigualdad y la injusticia simplemente ya no tengan cabida.