Cada día nace una América Solidaria

Internacional
"Este texto no es nuestro porque lo que aquí viene son las palabras de miles de personas que desde distintos sectores de nuestro continente construyen a diario una América más justa, más unida y más solidaria"

  María José Hess, Sebastián Zulueta y Benito Baranda[1]

Este texto no es nuestro. En palabras de Mario Vargas Llosa: “Aquí estamos. Yo en el medio, ustedes rodeándome. Yo hablando, ustedes escuchando. Vivimos, andamos”. Este texto no es nuestro porque tenemos el privilegio de ser hoy unos habladores que relatan una historia construida cada día, una historia que no es nuestra, una historia de muchas historias.  Este texto no es nuestro porque lo que aquí viene son las palabras de miles de personas que desde distintos sectores de nuestro continente construyen a diario una América más justa, más unida y más solidaria, una América dónde hagamos posible que cada persona que nazca crezca en plenitud y sea feliz.

Este texto no es nuestro y este no era uno de nuestros proyectos. Klinik Saint Esprit, a la que nosotros llamamos “la Klinik”, es un centro de salud privado al servicio de la comunidad excluida ubicado en Croix des Bouquets, zona semi rural de la periferia de Puerto Príncipe, Haití. Este centro es gestionado mediante una alianza entre los hermanos Misioneros de San Carlos (scalabrinianos), las hermanas Dominicas de la Presentación de la Santísima Virgen y la Medical Missions of Memphis (EEUU)[2].  A partir del año 1997 inició sus actividades a través de operativos médicos, ofreciendo atención médica completa solo 15 días al año con equipos de salud voluntarios provenientes de Memphis.

Al conocer este centro luego del Encuentro Continental de Jóvenes católicos que tuvo lugar en Chile en 1998, junto a Roberto García sugerimos enviar profesionales voluntarios desde Chile para que no cerrara los otros 350 días, y así fue como el año 2002 salieron los primeros tres médicos chilenos rumbo a la Klinik. A ellos se fueron sumando más jóvenes voluntarios de otras áreas, logrando mantener un equipo de profesionales en el área de la salud, luego en la económica y educacional, continuado durante todo el año 2003 y los siguientes.  El prestigio y la confianza que se ha ganado este centro en estos años ha llevado a que cada día llegue a él cientos de personas de diversos lugares de Puerto Príncipe, e incluso desde otras regiones, buscando atención, acogida, comprensión y mejoría en su estado de salud. Hoy sigue siendo un centro no estatal pero se ha sumado a la red de salud pública de Puerto Príncipe por lo que allí se desarrollan –entre otros-  los programas de atención primaria y vacunación teniendo un gran impacto positivo en las personas, familias y comunidad.

La población a la que atiende este centro es diversa en términos de territorialidad pero también por su nivel socioeconómico. Gran porcentaje de la población de Croix des Bouquets vive en extrema pobreza, no existe un sistema de saneamiento público, solo un bajo porcentaje de familias cuenta en su casa con algún sistema de eliminación de excretas, sin embargo la comunidad en medio de la precariedad y la falta de oportunidades, se moviliza diariamente para salir adelante, no deja de activarse para enfrentar la dura vida diaria y participa activamente de la educación de sus hijos y de la subsistencia como familia.

Este no es uno de nuestros proyectos porque es el proyecto que lidera el doctor Romel Dorsaint, haitiano, hoy director médico de Klinik Saint Esprit. Es el proyecto de un grupo de profesionales de la salud afiliados a hospitales y centros de salud de Memphis, Estados Unidos, quienes han llevado este proyecto desde su origen. Es el proyecto de salud de la comunidad de Croix de Bouquets, esforzada y sufrida, que a diario se somete a su triage buscando ser atendidos. Es el proyecto de decenas de jóvenes voluntarias y voluntarios del área de la salud que en una década y media han dejado parte de su vida en él como Carmen Lagos, doctora chilena, quien durante su voluntariado en Klinik quedó tan impactada por la desnutrición crónica de la infancia haitiana que de regreso en Chile fundó junto a otros profesionales voluntarios la organización Leche para Haití[3]. Es el proyecto de un matrimonio chileno que nos lo financió cuando comenzamos (ella ya falleció) y de otro matrimonio de doctores que nos apoyaron con sus conocimientos y recursos, es la causa de todas las personas que son socias de América Solidaria, quienes con su aporte han permitido nuestra presencia allí. Actualmente, es el proyecto también del Ministerio de Salud de Haití.

La construcción de una América Solidaria se basa precisamente en eso. Una América más solidaria se construye identificando las principales causas de la pobreza infantil y en base a ellas generando confianzas con la comunidad y un trabajo articulado entre personas voluntarias, organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación, empresas, socios y Estados y organismos internacionales, con la firme convicción de que estamos al servicio de ellos y ellas (los excluidos) no de nosotros mismos ni de nuestras organizaciones. Fruto de este trabajo articulado entre los distintos sectores son los proyectos de desarrollo de capacidades en organizaciones y comunidades alrededor de los cuales se involucra activamente una red de voluntarios. A partir de estos proyectos y de toda la experiencia en terreno, buscamos también sensibilizar y proponer políticas públicas que impacten en la superación de la pobreza infantil en los distintos rincones de nuestro Continente. Los proyectos ya existen sin embargo hay que colaborar activamente para que logren lo que buscan, para que alcancen la excelencia en el servicio, para que definitivamente ningún niño y niña se vea privado de libertad producto de la injusticia, pobreza y exclusión social.

MF3-A014

El modelo de trabajo es lento, sí. Es un modelo difícil, también. Supone de base respetar y escuchar a la misma comunidad afectada por la injusticia y la exclusión, involucrarse con ella y trabajar juntos, además hay que validar la opinión de otros, promover la relevancia de otros actores, trabajar desde la asociatividad y la humildad. Nos debemos abajar[4]. Este modelo de trabajo supone apostar por la creencia firme de que sin otros actores no hay cambios sociales que perduren. Supone asimismo atreverse a relacionarnos auténticamente con el otro, partiendo por quien está excluido, también por ese otro del mundo empresarial, de las comunicaciones, de la academia, de la junta de vecinos, del mundo público, con las personas de otras culturas… etcétera. En cada una de esas interacciones, en cada nueva alianza, nace una nueva América Solidaria y que no es nuestra sino de una comunidad que camina y se transforma de manera colectiva.

En estos 15 años sabemos que no hemos sido nosotros los movilizados, han sido cerca de 200 alianzas con comunidades y organizaciones, sobre 600 profesionales, 14 países involucrados, y cientos de otras voluntarias y voluntarios de diferentes edades donando su tiempo, sus habilidades y recursos para transformar este injusto continente desde su propio compromiso. Comprendimos desde los inicios que no basta con indignarse ante la pobreza y la exclusión sino que hay que pasar a comprometerse activamente con la transformación de la realidad, partiendo por nosotros mismos.

Y esta rueda no la inventamos nosotros. La Agenda de Desarrollo 2030 que postulan los países reunidos en Naciones Unidas nos compromete a eso, estableciendo como último de sus 17 objetivos precisamente el establecimiento de alianzas colaborativas para el desarrollo que permitan revitalizar y fortalecer la movilización de recursos y creando capacidades en un trabajo articulado entre diversos sectores.

La Klinik nos enseñó todo eso. De tener principalmente una atención primaria completamente asistencial, desde 2012, Klinik Saint Esprit y América Solidaria han promovido la instalación de un modelo de salud familiar que permita ampliar el concepto de salud y enfermedad, propiciando espacios de prevención y promoción de salud e integrando el contexto local, comunitario y familiar de los pacientes para tener una comprensión más amplia de la persona y su salud. Además, desde este año y en el marco del proyecto integral Juntos por la Primera Infancia financiado por Fondo Chile, iniciativa de la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AGCID) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), voluntarias trabajan en controles pre natales, de niño sano y nutrición en madres y lactantes, y fortalecimiento de estrategias de promoción en apego, lactancia y estimulación.

Hoy, después de 15 años de la llegada de esos primeros médicos a Klinik, observamos que el acompañamiento en este camino pronto dejará paso a nuevas alianzas. Gracias por tantos aprendizajes y tantas historias de dolor y de esperanza Klinik Saint Esprit.

Y es que en el origen de América Solidaria hay un dolor, un dolor que se acerca más a la compasión, a sentir el dolor del otro como propio y entender que el dolor propio no sanará sin involucrarse en el dolor de otro. Y ese no tiene fronteras,  El origen de América Solidaria tiene que ver con el hambre por enfrentar la urgencia de las causas de la pobreza que viven 70 millones de niños y niñas en América Latina y El Caribe, y de casi el 20% de los menores de edad en Estados Unidos.  Gabriela Mistral –defensora de la infancia y promotora de la educación- decía con energía que “el futuro de los niños es siempre hoy”; y “mañana será tarde”.

En el origen de América Solidaria están las personas, aquellas que nos comprometemos cada día con el dolor, el hambre de justicia social y la urgencia y construimos una red; aquellos que tomamos el llamado de Ban Ki Moon y comprendemos que hoy podemos ser la “primera generación en acabar con la pobreza global y la última generación en prevenir las peores consecuencias del calentamiento antes de que sea demasiado tarde”.

Estamos convencidos de que las sociedades más sanas se alimentan de comunidades comprometidas que no sólo piensen en su bienestar particular sino que saben que éste depende también de aquel colectivo. Ciudadanos involucrados permiten una mejor resolución de los conflictos propios de la vida en común, facilitan un desarrollo más integral a las nuevas generaciones y dan la credibilidad y confianza necesarias para el ejercicio de la democracia en la política, el desarrollo de la iniciativa privada en el mundo empresarial y el nacimiento de acciones solidarias colectivas desde las mismas personas. Ellos y ellas juntos –no separados- lograrán que ningún niño y niña en nuestro continente nazca para vivir sufriendo sino por el contrario venga a la vida para realizase y ser feliz. De todos ellos es este texto, de todos ellos es la construcción de una América más solidaria.

(Publicado originalmente en revista Mensaje n° 661, Agosto 2017 – clic aquí)

Notas:

[1] Miembros del equipo ejecutivo de la Fundación América Solidaria Internacional

[2]http://www.haitimedicalmissionsofmemphis.org

[3] www.lechepara haiti.cl

[4] Joaquín García Roca