Desalojos fuera de la legalidad en Puerto Príncipe, Haití

Publicado: 07/11/11
Matías (34), es una de las 600 mil personas hasta ahora sin casa, después del terremoto que azotó a Haití a principios de 2010, donde también perdió a su hermano menor y un primo. Vive con su mujer y su hija de dos años, bajo una carpa de lona. Duermen en el suelo sobre la tierra y las piedras. Las paredes de lona están reforzadas con cartones pegados con cita adhesiva. Velas, son la única fuente de iluminación que poseen. No tienen agua potable. Viven cerca de un canal y sufren por la cantidad de mosquitos. Cerca de ellos hay cientos de carpas, es decir, familias que viven en la misma condición de ellos.
Esta es la tercera carpa en la que viven después del terremoto. Después de pasar por dos lugares, se fueron a vivir al estadio, donde los sacaron, luego se trasladaron fuera del recinto deportivo, donde estuvieron por un año, al igual que otras 514 familias. Luego, les pidieron que se retiraran del lugar y les pasaron a cada grupo familiar 250 dólares aproximadamente para ayudar a su reinstalación.
¿Dónde se fueron las 541 familias? Nadie lo sabe. Alrededor de 150 viven igual que la de Matías. Algunos usaron el dinero entregado para comprar nuevas carpas en otra parte, y otros la usaron para comprar alimentos. ¿Los otros? No hay respuesta por falta de seguimiento.
Cuando se le pregunta a Matías sobre qué gustaría decir a la comunidad sobre los derechos humanos, dice lo siguiente: “La vida de la gente viviendo en las carpas no es una vida humana. Nuestros  derechos humanos no son respetados. Ninguna institución está preocupándose de nosotros. Somos los olvidados. Necesitamos gente que se acuerde de nosotros  y nos ayude a tener la vida humana que deberíamos tener.  Pero esa esperanza está muy lejos de nosotros”.
El 19 de agosto de este año, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), informó que cerca de 595 mil personas estaban viviendo en uno de los mil campos de desplazamiento en Haití. Muchas personas quieren salir de esa situación, pero no tienen dónde ir. Alrededor de 8 mil personas han sido desalojadas en los últimos tres meses, hay casos que han sido a través de la violencia, a menudo hechos por la policía. Los propietarios de la tierra utilizan seguridad privada para llevar a cabo los desalojos.  El informe de la OIM concluye que: “Cerca de 600 mil personas desplazadas internamente aún en los campos, el problema de los haitianos sin casa sigue siendo enorme.”
Numerosos activistas de derechos humanos hicieron un llamado a las Naciones Unidas a condenar estos desalojos ilegales e imponer a Haití una moratoria sobre estos casos, hasta lograr una solución para las familias.
La Comisión Interina para la Recuperación de Haití, presidida por el Ex Presidente de EE.UU, Bill Clinton, se comprometió a otorgar  US $ 78 millones para financiar  un plan de vivienda para 16 distritos en Haití. Pero, como informa  Haiti Grassroots Watch, incluso si se realizan  todas las reparaciones  planificadas y la construcción de 68.024, eso es sólo el 22% de lo que se necesita, ya que hay más de 300.000 familias y 600.000 personas viviendo en los campos.
Es tiempo, para la Comisión Interina de Recuperación de Haití, para la ONU, EE.UU.  y la Comunidad Internacional, de defender los derechos humanos de cientos de miles de personas como Matías. El derecho a la vivienda es un derecho humano. Usar la fuerza para desalojar de un lugar a los sobrevivientes del terremoto, para que sean personas sin hogar en otro lugar, es ilegal, sin sentido y violento.  Matías y su familia, merecen mucho más.
Texto basado en la traducción libre de artículo de Huffington Post (26 de agosto, 2011) por María Angélica Morales, Encargada de Incidencia Pública de América Solidaria en Haití.

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1 Comentario

  1. patricia

    cuando la vida golpea tan duramente a las familias,tenemos que preguntarnos que estamos haciendo mal para que esto siga sucediendo.Mi dolor es inmenso porque vi esa realidad y espero que mas profesionales se apropien de este dolor y postulen para ayudar en algo aestos hermanos que tanto necesitan,.QUE PENA NO SER JOVEN Y ESTAR AHI.

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