Yanira Clasing es una voluntaria retornada de América Solidaria. Durante el 2009, estuvo en Guayaquil, Ecuador, trabajando en una casa de acogida para mujeres víctimas de violencia. Esta experiencia la marcó para seguir velando por los más necesitados. Es por ello, que ahora se encuentra en Dichato, bajo el alero del Hogar de Cristo, “para estar con la gente y ayudarles a superar los problema del terremoto”.
Yanira Clasing
Trabajadora Social
Voluntaria retornada. Guayaquil, Ecuador 2009
Estoy en una de las zonas más afectadas por el terremoto y posterior maremoto: Dichato.
Es una localidad ubicada a 40 kilómetros de Concepción. Antes de la tragedia sus habitantes vivían del mar y el turismo, hoy la caleta está devastada. El mar destruyó casi todo el pueblo, las aguas están contaminadas y las familias sin casas.
Tras el terrible sismo de 8.8 grados Richter de magnitud huyeron a los cerros y allí improvisaron campamentos. El frío y la lluvia por la noche hacen aún más tétrica la escena.
Diariamente, subo con un grupo de voluntarios del Hogar de Cristo a dejar la ayuda que nos llega, a jugar y hacer estimulación con los niños, a organizar talleres para superar el trauma, a limpiar casas y coordinar sinergias.
De regreso, debo cruzar por los escombros. El olor a putrefacción y humo se mezcla con el polvo. Aquí todo gira en torno al terremoto. Jugar arriba de una lancha destrozada y gritar “viene la ola” es el pasatiempo favorito de los más pequeños. Casi siempre los adultos están en reuniones.
Es increíble pensar que lo único que anhelan es poder vivir en la “normalidad”, ver tranquilos la tele, jugar a la pelota en la cancha, poder comprar lo que les guste y trabajar. Pero esa realidad hoy se ve muy distante.
A pesar de todo, los dichatinos le hacen honor a su gentilicio y lo que poseen es dicha pura, ánimo y fe ante todo. Tienen la certeza que su querido pueblo se levantará y será mejor que antes. Cantan cumbias, se tiran tallas y molestan a los personajes que se han hecho conocidos post terremoto: dirigentes vecinales, delegados municipales, entre muchos otros.
Un día nos tocó la lluvia en un campamento y con una señora nos protegimos en una carpa. Seguí conversando con ella, pero preocupada me dijo: “señorita, estamos en la carpa de Qatar y estos locos viven en el desierto y allá no llueve. Mejor vámonos a la de Noruega porque ellos sí que saben de precipitaciones y nieve”. Le encontré su lógica y nos fuimos muertas de risa.
En medio de la destrucción, la quema de escombros, la falta de comodidades y los cuerpos encontrados, la gente de este pueblo tiene la esperanza de que algún día los niños podrán retornar a clases o que llegará el momento donde abrirán una llave y les saldrá agua. En fin…
Por mi parte anhelo ese día. Quiero ser partícipe del desarrollo, testigo de los sueños colectivos y quiero estar aquí para que cuando llegue esa jornada poder celebrarlo con todos ellos.
































24 mar, 20109:42 pm
Gracias por jugar en el equipo de los que no han perdido la esperanza. Es un honor, un orgullo y una gran suerte que personas como tú Yanira entreguen su energía para ayudar a los hermanos dichatinos.
¡Gracias, gracias, gracias!
25 mar, 20102:40 pm
Me encanta la anécdota de la señora en la carpa de Qatar. Entre tanta desdicha es bueno reír. Es necesario para superar estos momentos. Gracias por dar tu ejemplo y mucha fuerza Chile. Seguro que reflotará con mas fuerzas.
25 mar, 20107:52 pm
Desde el guayas te recordamos con cariño por todo lo que construiste en Ecuador. Ahora los que nos quedamos intentamos hacer algo por superar nuestras ganas de estar Chile y seguir adelante. Te queremos y por sobre todo te recordamos
Cariños y mucha, mucha suerte.
30 mar, 20101:40 am
Yani conozco mucho de tu enorme entrega para aliviar el dolor de los pobres y más aun en situaciones de riesgo como están los hermanos de Dichato. El compartir el dolor, el sufrimiento en la vida cotidiana y enfermedades de las señoras y niños que se hospedan en la casa de acogida durante el año 2009 fue un preámbulo para llenarte de mucha fortaleza ante esta gran tragedia.
Que Dios te bendiga y que te de mucha fortaleza para seguir en esta batalla de dolor y angustia. Me gustaría estar a tu lado y compartir esta tarea que has emprendido en Dichato.
Abrazos
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