Testimonio: De vuelta en Chile pensando en Haití

Publicado: 12/02/10

Ya han pasado días desde que regresé de Haití, y cada día pienso en que debería estar allá, cada día se vienen imágenes, recuerdos, de los hermosos días vividos en tan lindo país, un país en que sus habitantes nos regalaban una sonrisa, un pueblo que nos enseñó a ser felices, a ser amigos, a ser personas.

Por Pía Chieyssal (odontóloga), voluntaria AS en Haití


No puedo borrar de mi cabeza aquella mañana antes del terremoto, una Klinik atestada de pacientes, un médico y una odontóloga que trataban de hacer lo posible para dar respuesta a las necesidades de nuestros pacientes que ese día se presentaban;  ya cansados,  pero con la certeza que estábamos dando lo mejor y eso era un aliciente y nos hacía felices.

Luego, por la tarde, ya en nuestra casa, nos dimos un tiempo para descansar. Quién diría que esa tarde sería la última que estaríamos en nuestra casa tomándonos la “susi” como le llamábamos algunos voluntarios al descanso después de almuerzo. Cómo se ansía volver a estar allá, volver a vivir cada minuto que muchas veces nos pasaba inadvertido, cada noche de conversación en que no teníamos, luz pero siempre algo se nos ocurría, esa linda sonrisa de nuestra querida Nate y los momentos filosóficos que tal vez el ocio hacia aflorar.

Luego llegan los recuerdos de un Haití que aprendimos a conocer, con su alegre desorden en las calles, el ruido, las motos, los Tap Tap (micro local), esas conversaciones con un creol poco limpio, en que se me hacia más fácil hablar que entenderles. Nunca logré entenderles a la perfección, pero siempre había una sonrisa para decirnos “no me importa que no me entiendas, estoy feliz que hables creol”. Ese imperfecto creol, que nos llevó a crear fuertes lazos de amistad, ese creol que nos ayudó a acompañar a tantos heridos y moribundos que quedaron después de tan trágico terremoto. Qué felices éramos cuando podíamos entregar una palabra de aliento, explicarles cuáles eran los procedimientos a seguir. Y por otra parte, qué frustración sentíamos al explicarle a alguien que estaba muy grave o que necesitaba otro tipo de atención y debía partir a otro lugar porque no teníamos los medios. Y siempre con una sonrisa nos respondía “ok los entendemos”. Es por eso que me llaman la atención las noticias de violencia que se muestran, pero lo entiendo. Yo conozco un pueblo amable, la desesperación los debe haber llevado a ese comportamiento. ¿Cuántos días estamos dispuestos nosotros a no comer ni tomar agua?

Cada noche al dormir, mi último pensamiento es para Haití, mi último rezo es para ellos, por que estoy orgullosa de haber conocido a personas tan valientes, dignas y felices. Cada noche recuerdo a tantos con los cuales compartimos, tantos que quisimos, y que no sabemos en qué condiciones están viviendo o en qué condiciones han muerto, por que de eso no tenemos ninguna certeza y eso angustia.

La vorágine de imágenes en los noticiarios ya han desaparecido o son muy pocas, y con ello el país que vi sencibilizado a mi llegada y que me llegó a emocionar también están desapareciendo. Hay noticias mas importantes que absorver por ahora. Las vacaciones, noticias de farándula o deportivas, los Oscar, la última película, que el nivel de compras en el país ha aumentado, dimes y diretes políticos, han desplazado las noticias de Haití, ¡qué decepción!

Mientras a varios kilómetros de aquí, un país día a día trata de levantarse, con el dolor de haber perdido a sus seres queridos, o de no saber dónde están, con un gran número de personas cercenadas y que requieren amputación, con un gran número de niños huérfanos en que se aprovecha la ocasión para el tráfico o ser utilizados en cosas que ellos por su corta edad no estan listos para experimentar. Sé que existe interés de adoptarlos, pero hay que tener cuidado, de no pensar las cosas desde el corazón solamente.

Bueno me faltan palabras para poder decir cuántos sentimientos me embargan por estos días, para mostrarle al mundo qué es en definitiva Haití, no existe manera de poder imaginarlo, sólo puedes hacerte una idea como yo cuando lo has vivido y cuando lo has sentido. Haití es mucho mas que estadísticas, es mucho más que el tercer país más pobre del mundo, con una alta tasa de analfabetismo y que otros números que no les son favorables. Haití es un país con muchas ganas de surgir, con gente muy valiosa, con niños con una inteligencia que impacta, y un nivel de solidaridad nunca antes visto. ¿Eso será poco? Queda la pregunta, no importa no ser un país desarrollado, no importa tener  grandes y modernas ciudades, ellos nos han enseñado que es posible vivir y eso es lo que importa.

Tengo la fé que podrán sobreponerse a tamaña tragedia, tengo la fé que seguirán sonriendo, cantando y bailando. Ansío retroceder el tiempo, para poder abrazar a cada uno de nuestros amigos, para ver los vendedores en las calles, los Tap Tap recorriendo las calles, ver el Haití que yo conocí.


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1 Comentario

  1. Guillermo

    ¡Hola! Te felicito por tu experiencia. Me parece muy valioso ser parte de esta iniciativa. También soy dentista y quiero postular para el próximo año, y así, entregar mi grano de ayuda. Me pregunto: ¿Qué tipo de atención estaban capacitados para entregar a la gente? espero tu respuesta para conocer mas de esta experiencia.

    ¡Saludos desde Antofagasta!

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