Haití y sus nuevos desafíos

Publicado: 07/02/10

Después de días frenéticos de actividades, en que se duerme poco y las emociones están a mil, hay ciertas cosas del nuevo Haití que empiezan a distinguirse con claridad. Hemos visitado nuestros antiguos lugares de trabajo, hablado con muchos haitianos y personas que trabajan en instituciones de cooperación, y hemos podido tomar el pulso a un país que no se va a quedar en el suelo. Ante nuestros ojos y nuestros corazones, están las primeras intuiciones de los nuevos desafíos que esta catástrofe impone al pueblo haitiano y a todos los amigos con los que hemos decidido caminar juntos.

En la Klinik, en el área de Salud hemos atendido frenéticamente para poder ofrecer soluciones a cientos de personas que día a día acuden al centro de atención. Nos queda claro que todo lo avanzado en los últimos años se ha venido al suelo. Atendemos muchos heridos leves (con dolor nos damos cuenta que probablemente el destino fatal de los heridos graves ya se ha desencadenado), casos de enfermedades primarias y casos que se solucionan con un kilo de arroz….  Haití es nuevamente la tierra de grangou (hambre). Como en los viejos tiempos, mucha de la gente que asiste a la Klinik aquejada del mal de no tener nada para comer. Con las hermanas que atienden la Klinik, repartimos la comida que nos ha llegado de la cooperación internacional según las priorizaciones que hacen los médicos. Los pacientes se van aliviados de sus dolores, con algo para comer por un par de días, y nosotros nos quedamos afligidos sabiendo que hemos aliviado el dolor, pero que no hemos erradicado sus causas. Urge restablecer los sistemas de atención, poder hacer seguimiento a los tratamientos, salir de la urgencia inmediata para poder dejar de retroceder en todo lo avanzado.

En las noches, cuando el equipo medico se reúne a recoger el día, miramos el cielo, y rogamos que por un tiempo no llueva. Nos angustia pensar en las miles de familias que están viviendo en improvisados campamentos de tiendas de tela. Pero el real peligro son los muertos que todavía están bajo los escombros, la inmundicia, toda la basura sin recoger que cuando sea tocada por el agua desatará una situación epidemiológica de infecciones que podría crear una avalancha de pacientes graves que acudirán con cuadros agudos y que el golpeado sistema de salud haitiano no podrá absolver. Sólo podemos levantar las miradas al cielo, y suplicar que si hay alguien ahí arriba, que detenga la lluvia…

La situación de los proyectos de vivienda impulsados por AS también fue reconocida. Junto a nuestros amigos de la Pastoral Universitaria Haitiana, recorrimos las viviendas de Croix de Busquets construidas en conjunto en el marco del proyecto Bati Kay. Si bien un porcentaje menor de las casas están en el suelo, casi todas ellas tienen daños en su estructura. Daños mas o menos graves, que sumados al temor de la población, no acostumbrada a situaciones sísmicas, tiene a cientos de familias durmiendo al aire libre. Es dramático ver cómo se vuelve a casas livianas, que son soluciones temporales. Casas de ramas y barro,  oscuras, mal ventiladas, que no ofrecen condiciones de habitabilidad, pero que no les generan el temor de ser aplastados por losas de cemento. Lo que tenemos claro, es que el Bati Kay debe ser reformulado. Sus grandes logros (sistema constructivo que permite la participación, adecuación cultural a la cosmovisión haitiana, bajo precio y durabilidad) no son compatibles con la nueva situación sísmica del país. Con nuestros amigos, tenemos el desafío de encontrar una respuesta compatible al nuevo escenario que Haití plantea.

El tercer desafío, que probablemente sea el mayor, tiene que ver con los cientos de miles de desplazados que el terremoto ha dejado. Miles y miles de personas han sido, voluntaria o forzadamente, reubicados. Entre la migración ciudad campo y la constitución de enormes campos de refugiados, Haití se enfrenta a una total reconfiguración de la organización social de la sociedad, y un nuevo abanico de problemas emergentes para los que todos debemos prepararnos. ¿Cómo asegurar condiciones mínimas de salud? ¿Cómo continuar la educación de los niños en los campamentos? ¿Cómo trabajar con los haitianos para que los campamentos no sean soluciones definitivas que reconfiguren la sociedad haitiana, sino que sean soluciones transitorias mientras se soluciona la emergencia en Puerto Príncipe?

Los voluntarios de AS ya están en terreno. En el triage (selección de pacientes) de cada día, buscamos generar una primera señal de normalidad y una apuesta por que los recursos (humanos y médicos) deben usarse para solucionar lo urgente y para brindar oportunidades de desarrollo. Y con ahínco, buscamos soluciones a las nuevas urgencias. Una cosa sí tenemos claro: no tenemos mucho tiempo, pero, nos sobran  oportunidades para que Haití y sus amigos saquen toda la solidaridad y creatividad que tenemos dentro.

Por Arturo Celedón
Director de Voluntariado AS
Desde Puerto Príncipe

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1 Comentario

  1. Claudia Angulo M.

    Acabo de leer el plan Haití elaborado por su equipo… Felicidades, transmite mucha coherencia con todo, con las necesidades actuales, con el sentido que tiene la Fundación y con el sentir de muchos que estamos desde fuera aportando con pequeñas iniciativas… abrazos de vida y luz para todo el equipo humano presente tanto en el lugar como acá en Chile… Felicidades nuevamente…Cariños Clau.

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