Cuando llega mayo, mes del trabajo, mi primer pensamiento va para la gente que trabaja por un sueldo, o más bien, por dinero. Personas que trabajan porque dicen que TIENEN que trabajar, porque tienen cuentas que pagar a fin de mes. Gerentes, oficinistas, obreros, consultores, todo tipo de empleados o profesionales independientes; todos, personas que (mal) gastan más de 1/3 de sus vida ocupados en ver cómo sostener materialmente las necesidades básicas y también las creadas.
Nuestra sociedad tiene un concepto chato del trabajo. Muchos piensan en él como eso que hacemos para ganar dinero que después gastaremos. Olvidan que el trabajo en sí tiene como fin modificar la realidad, para así asegurar que sea posible vivir en ella. Por medio del trabajo construimos el mundo en que vivimos, y obtenemos lo que necesitamos para sostenernos en él.
Si basamos nuestro trabajo en la recompensa monetaria que hay detrás, le quitamos valor a nuestra mayor ocupación y dejamos el campo despejado a la ambición, el sin sentido y la codicia. ¡Qué difícil es mantener una vida fiel a los valores y los principios, cuando la mayor parte del día estamos esforzándonos por servir a medios y no a fines!
Pensando en el trabajo, se me vienen a la mente los 50 voluntarios que este año lo han dedicado a América Solidaria. Me queda claro que ellos han sido capaces de ver que su trabajo está destinado a transformar el mundo, y que transformándolo, obtendrán lo que necesitan para vivir. Los voluntarios de AS son profesionales que han decidido dejar el sueldo de lado para aplicar sus habilidades en el lugar que sienten que es más urgente. Son voluntarios, porque no reciben sueldo, y son trabajadores porque su ocupación les brinda lo que necesitan para tener el cuerpo y el espíritu satisfecho.
La labor de América Solidaria, nuestra labor, tiene que tener los estándares de calidad de cualquier trabajo. El hecho que sea ejecutado desde el especial lugar que nos pone el voluntariado, nos exige aun más, pues revela que somos concientes que nuestro trabajo DEBE ser realizado, que sentimos la urgencia de llevarlo a cabo. Esa certeza nos exige entregar lo mejor de nosotros cada día, ser concientes y sensibles, planificados y eficientes, responsables y generosos, para así, asegurar que toda la gente que tiene puesta su esperanza en nuestro trabajo vean sus sueños materializarse.
La labor de los voluntarios en cada una de las localidades, nos recuerda la bendición de gastar la vida en lo que nos hace sentido y nos parece correcto. Hacer de nuestro trabajo una ocupación diaria que nos dé sentido, que ayude a construir un mundo mas justo y solidario, y principalmente, que nos ayude a ser personas más íntegras, concientes y felices. Hacer de nuestros empleos y oficios un espacio para “trabajar por los demás, aunque no paguen; hacer un favor al que no lo va a devolver; gastar la vida es lanzarse aun al fracaso, si hace falta, sin falsas prudencias; es quemar las naves en bien del prójimo”. (Luis Espinal, www.marianistas.org)
Por Arturo Celedón, Director de Voluntariado
































6 may, 200910:20 pm
En hora buena a todas/os los trabajadores de América Solidaria, que alegría saber y contar con aliados al reddor del Mundo capaces de unir ideas impreciones y también corazones.
Amigos/as de verdad que es este un dia muy especial para sentirme parte de ustedes como se es parte de una linda familia, y de esta manera es que se siente, y lo saben aquellos/as que han estrechado mis manos y a la vez han dejado sonrisas, huellas, conocimiento, también lagrimas…….porque no decirlo, en esta, mi empobrecida Region sur (Dominicana), puntualizando con su trabajo y entrega que el Sur también existe.
En este mes del trabajo gracias mil por el pedacito de Chile que cada voluntaria/o deja cada ves en mi Pais, en cada paso y en cada entrega y a pesar de las diferencia es posible la Sinergia.
En hora buena.amigos/as.
Mayra Villegas desde Republica Dominicana.