
Un día la puerta del futuro se abre y sin darnos cuenta comenzamos a sembrar un camino nuevo… al menos eso sucedió en mi vida. Tenía todo el éxito profesional que quería antes de los treinta años, un trabajo desafiante, la responsabilidad y confianza de un proyecto depositada en mi, estaba comenzando un diplomado…. tenía toda la independencia que quería, en fin todo marchaba bien…. pero un día, así sencillamente, como un rayo que atraviesa e ilumina mi alma, sentí la necesidad profunda de ser parte de todo este maravilloso proyecto de solidaridad. Y créanme que ha sido la decisión más sabia de toda mi vida… todo el crecimiento personal y profesional de esta experiencia es mi más valioso tesoro, las mil personas lindas que se han cruzado por este camino y que tan generosamente nos han acogido son el gran regalo, la austeridad el mejor aprendizaje, la oportunidad de ser parte y testimonio de la realidad de nuestra Latinoamérica el mayor desafío y la motivación mas grande.
Ecuador es un mundo nuevo, un país con una riqueza natural y cultural invaluable, con un clima generoso, con las frutas más extrañas, con las montañas más bellas, con el cielo más azul, con un pedazo de mi vida y de mi historia de ahora en adelante.
Mi tarea ha consistido en ser parte de Proniño, un programa latinoamericano de la Fundación Telefónica, que busca erradicar el trabajo infantil, en un país donde la inestabilidad política de la última década cuadriplicó la cifra, y sin ser el país más pobre del continente, se hizo dueño de la taza de trabajo infantil más alta. Niños trabajando en minas, en basurales, en bananeras, en la calle por doquier y en otros temas de explotación de la infancia, consideradas como las peores formas de trabajo infantil…. en este escenario el desafío y la urgencia por lo mucho que hay que hacer, bastó para darnos alas.. y sin estar tan concientes de todo esto en un principio, nos fuimos transformando en humildes puentes que fueron tejiendo una red que poco a poco fue involucrando y comprometiendo a muchos en este proyecto.
La apuesta fue arriesgada, y mi misión en particular fue crear un gran equipo de voluntarios dentro de una empresa que poco a poco se fue informando, conociendo y apoderándose de la realidad de la infancia en su país. Claro, ser voluntarios en una empresa es siempre algo complejo, pero a la vez nos otorgó el valor y la credibilidad para ir conquistando corazones. Hoy somos un gran equipo, más del 50% del total de trabajadores son parte de nuestras filas, creyeron en nosotros y aportan desde lo que cada uno es en beneficio de nuestros niños.
Sin quererlo fuimos vinculando dos mundos, los niños nos estaban esperando y los grandes estaban esperando hacer algo por comenzar a cambiar el mundo…
¡¡Y nosotros ya comenzamos!!
Verónica Chaverini
Educadora
Voluntaria Programa Proniño, Movistar
Quito, Ecuador
































4 jun, 20098:09 pm
felicitaciones Veronica, estas historias a muchos nos inspiran yo soy estudiante de trabajo social y espero terminar pronto mi carrera para ser tratar de ser parte de este proyecto , tan maravillos , que dan ansias de comenzar , felicito a cada uno de ustedes que hacen que este sentimiento surga en todos nosotros que estamos en pleno camino al termino de una etapa , gracias tambien por hacer lo que muchos otros no se atreven .
Nuevamente felicitaciones .